No se trata de añadir años a la vida, sino vida a los años
Además de los asilos
propiamente concebidos como tales, Cuba ha desarrollado en todo el
territorio nacional una amplísima red de Casas de Abuelos, donde estas
personas disfrutan de disímiles opciones instructivas, productivas y
recreativas, a la vez que se sienten útiles.
Todos queremos vivir
muchos años, pero nadie quiere ser viejo. Existe un desconocimiento de
lo que significa el envejecimiento que contribuye a aislar y olvidar una
etapa larga e importante en nuestra vida hasta el momento inevitable.
Tradicionalmente,
esta etapa se excluye del mundo de las actividades físicas, o se trata
como edad con pocas posibilidades de afrontar nuevos aprendizajes, por
lo que la literatura relacionada con este tema es cada vez más abundante
en el mundo.
Aunque cada persona afronta la vejez de forma
distinta, son muchas las falsas creencias y mitos que desvalorizan el
accionar del adulto mayor, y sus posibilidades reales de luchar y
disfrutar de innumerables ventajas y hasta de salvar inconvenientes.
Con
el transcurso de los años aumentan los riesgos de sufrir enfermedades
cardiovasculares, al endurecerse las arterias e incrementarse la presión
arterial, lo cual favorece la aparición de taquicardia o infarto.
En
relación con el sistema respiratorio, aumenta la respiración por
minuto, y se manifiesta una mayor rigidez torácica que provoca la
reducción del volumen de aire. Al mismo tiempo al reducirse el poder
inmunológico, son más susceptibles de producirse enfermedades
respiratorias graves.
Asimismo, el tejido óseo presenta problemas
para reabsorber calcio, se vuelve frágil y proclive a fracturas, las
articulaciones pierden elasticidad y la cantidad de agua de los
cartílagos disminuye, lo cual favorece procesos degenerativos como
artrosis y atrofias de discos intervertebrales, entre otros.
Hay un mayor cúmulo de grasa subcutánea y aparecen los llamados vicios posturales.
El
deterioro del sistema nervioso es también patente con el decursar del
tiempo. El peso del cerebro empieza a disminuir a los 60 años de edad,
al igual que el número de neuronas, y los reflejos se deterioran y
afectan la coordinación, el equilibrio, la orientación, la memoria y la
atención-concentración.
Pueden aparecer también las patologías
seniles y alteraciones de los procesos psicológicos por la pérdida de
seres queridos --la depresión parece hacer mella en muchas personas--,
el paso a la jubilación y el temor a la muerte, entre otros problemas.
Aunque
no se debe generalizar o establecer categorías en torno a la
personalidad del adulto mayor, se pueden observar en él distintas formas
de acceder a este período de la vida:
1. En algunos casos no
percibe nada positivo en esta etapa, debido principalmente a
connotaciones familiares o sociales, por lo que su criterio es el de
haber perdido todas las posibilidades en la vida. Tiende a estar
malhumorado, a quejarse continuamente y a aislarse de sus compañeros o
de las personas que le rodean.
2. En la mayoría de las ocasiones
acepta lo que se le propone, pero sin mostrar mayor o menor interés. No
da problemas, pero tampoco alegrías.
3. La persona acepta totalmente
esta etapa de su vida, por lo que tiende a mostrarse activa y
participativa. Acostumbra a luchar por mantener sus gustos o aficiones, e
incluso, por aprender otros nuevos.
EL ENVEJECIMIENTO CONSTITUYE UN PROCESO FISIOLÓGICO, NO UNA ENFERMEDAD
El
sistema de salud de Cuba, especialmente el relacionado con la
Geriatría, tiene muy en cuenta que el envejecimiento constituye un
proceso fisiológico, no una enfermedad. Aunque los especialistas cubanos
no excluyen las limitaciones físicas y psicológicas durante este
período de desarrollo del adulto mayor, tampoco descartan que existen
muchas posibilidades de acción y estrategias alternativas, las cuales
constituyen un primer paso para derribar las barreras de la inactividad y
de la falta de motivaciones.
Ante todo hay comenzar en el hogar,
con una postura solidaria y a partir de un cambio radical en el
comportamiento de los hijos y nietos hacia los padres y abuelos, que les
brinde cariño y atención y un pleno disfrute del tiempo libre en
actividades físicas con fines psicológicos y sociológicos, junto con
otros hábitos saludables que ejerciten la mente.
En resumen no se trata de añadir años a la vida, sino vida a los años, para lograr llegar a 120 años o más.
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